“El cielo de Nueva York”, de Alejandro Corral

“Hank descendió a los infiernos. Ahora disfrutará del paraíso de la venganza.”

Hace unas semanas me dejaron en la Librería París una galerada de “El cielo de Nueva York”, la primera novela de Alejandro Corral, para que les diera mi opinión.

Ante todo, es un libro sorprendente. A caballo entre el thriller, la novela psicológica y la novela negra, esta historia versa sobre Hank, un próspero e inteligente hombre de negocios que, por diversos motivos, acaba recluido en un centro psiquiátrico despojado de sus bienes. Con un ritmo narrativo muy variable (pasajes de introspección personal siguen a otros en los que la acción predomina) y entornos diversos y extremos (el ya mencionado manicomio, el mundo de la droga, las altas esferas financieras de Nueva York….), la narración fluye lo suficientemente rápido como para poder seguirla sin grandes problemas.

Me ha gustado mucho el uso del sarcasmo que hace el autor. Las respuestas mordaces del protagonista, Hank, y del ¿antagonista? Jeremy son realmente ingeniosas. Tal vez podría poner la pega de que hay personajes a los que se les podría haber sacado más partido dotándolos de mayor profundidad (Jeremy), pero el protagonista desde luego lo compensa con creces. También en ocasiones resultan algo monótonos los alegatos antisistema que aparecen en algunos puntos del libro, pero desde luego es una cuestión de segundo orden.

Y ahora, el párrafo que cuenta más de lo que me gustaría saber si fuera a leerme el libro. Esta novela está construida en torno a una idea principal que es genial: el final no me lo esperaba en absoluto, y fue toda una sorpresa. Sólo por eso ya merece la pena leerla. Por contra, opino que los difusos “viajes espaciotemporales” que experimenta Hank son prescindibles, puesto que complican demasiado la trama. Aunque cabe la posibilidad de que no haya terminado de entenderlos, ya que como digo se me hicieron difíciles de seguir.

¿La recomendaría? Creo que sí, en particular a los aficionados al suspense y al terror psicológico.

 


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