Lámpara capacitiva

Hace unas semanas terminé mi última creación: una lámpara que carece de piezas móviles.

Existen dos formas de interactuar con ella: por medio del sonido, o mediante el tacto. Lo primero es posible gracias a un pequeño micrófono que detecta secuencias de palmadas o chasquidos, algo típico a la par que resultón (aunque cuenta con el plus de que se puede reprogramar la “clave”). Lo segundo es más complicado, pero lo logré colocando dentro de la lámpara un gran sensor capacitivo que diseñé y construí con aluminio y papel. Dentro hay un ATMega328 con algo de circuitería a su alrededor (alimentación y acondicionamiento, principalmente), y la caja está tallada y encerada a mano. Un proyecto que, aunque no lo parezca, me ha costado varios meses concluir. Y, sin duda alguna, de todos los artilugios que he construido, es el que mejor acabado está.

Las “tripas” :)

 


Leave a Reply