jun 26 2012

Arduino Barcamp

And it's free!

Este 6 y 7 de julio se celebra en Zaragoza (concretamente en el edificio del Seminario) uno de los mayores eventos sobre Arduino del año: con capacidad para más de 400 personas y la asistencia de figuras tan emblemáticas en el mundillo del hardware libre como David Cuartielles o los chicos de Clone Wars, la Barcamp pinta francamente bien. Si estáis interesados, en la página oficial de Arduteka tenéis las instrucciones para inscribiros.

Yo estaré por ahí con mi Osciloduino y, si está acabada, también con mi RepRap! Amén de toneladas de cachivaches con los que cacharrear, por supuesto.


abr 1 2012

Mi primera aparición en la radio

Gente de Aragón, a las 19:00 en Onda Cero

Aunque, técnicamente, se trate de la segunda ya que la semana anterior mantuve una breve conversación telefónica en directo con un presentador de Cadena SER. Pero sí, el jueves 15 fui con una profesora responsable del Premio Don Bosco y dos chicas de Salesianos que también habían ganado en su categoría a la sede de Onda Cero para ser entrevistado sobre el Osciloduino, mi peculiar caja de puros.

Me sorprendió mucho que el estudio de grabación se pareciese más a una sala de reuniones que a otra cosa: un par de televisores, butacas cómodas, todo el mundo sentado en círculo… sólo que con un señor micrófono delante de cada uno. El cuarto de hora de gloria fue bastante distendido: a pesar de los nervios de rigor no fue especialmente difícil, ya que la presentadora invitaba a la conversación. De hecho, en algún momento creo que me pasé de hablar, pero como nadie parecía estar entendiendo de lo que hablaba corté pronto. En fin, sin más dilación os dejo con el programa completo:

La entrevista empieza en 4:35, pero la parte interesante (es decir, la mía) es a partir del minuto 8:39. El extracto completo lo podéis encontrar aquí.


mar 8 2012

PRIMER PUESTO EN EL XXV PREMIO DON BOSCO!!!!

Más contento que chupillas

Han pasado ya casi 9 horas, y sigo sin creérmelo. En efecto, he quedado primero de mi categoría en el Premio Don Bosco, celebrado los días 6, 7 y 8 de marzo (oséase, anteayer, ayer y hoy) en el colegio Salesianos de Zaragoza.

El proyecto, mi ya veterano Osciloduino (aunque en esta ocasión, la versión 2.0), debió de gustar al jurado, ya que me hicieron bastantes preguntas tras el examen. No obstante, como mucho aspirábamos a un tercer puesto. Pero todo lo contrario. Cuando nos han nombrado tras las mágicas palabras “primer premio”, nos hemos mirado Abraham (mi profesor) y yo con cara de póker. Se nos debía de notar, ya que lo primero que nos han dicho Belloch y Rudi (entre otras autoridades que entregaban los premios) ha sido “No os lo esperabais, ¿verdad?”. El caso es que, este año sí, las muchas horas que hemos invertido en nuestra “caja de puros” han dado su fruto, tras año y medio de trabajo constante.

Con Chus, dos años ganador. Un crack. Sí, el de Riojinux.

El certamen ha sido espectacular: gente majísima, la organización impecable, los premios fabulosos. ¡Si incluso nos han regalado libros a todos! En definitiva, una experiencia MUY gratificante. Ya os digo, llevo con una sonrisa de oreja a oreja desde por la mañana. Ahora me concederé un breve periodo de descanso, y pronto empezaremos a trabajar en la 3.0, cuyas bases sentamos hace ya algunas semanas. Vamos, que el proyecto no acaba aquí: con suerte, en unos meses tendremos ya el primer prototipo comercialmente viable. Pero para eso aún queda trabajo, aunque después de esto no creo que remolonee tanto.

En fin, cuando tenga más información iré publicando, pero de momento lo único que sé es que mañana me mencionarán en el Heraldo, así que podéis aprovechar para comprarlo. Y yo ahora voy a estudiar, que en 11 horas tengo dos exámenes de Evaluación y todavía patino. Sí, vivo al límite. Dijo la asíntota.


ene 31 2012

Hablemos de tuercas: nuestro blog de la RepRap

Faltan dos del equipo; ¡necesitamos una foto de familia!

El año pasado decía por aquí que había logrado, por fin, mi sueño de montar un club de robótica en el colegio. Si bien no es estrictamente robótica lo que hacemos, se le parece bastante, pues nos encontramos inmersos en la construcción de una impresora 3D RepRap Mendel Prusa. Aunque llevamos ya varias quedadas en las que no hemos hecho más que hablar de lo que habría que hacer, hace 3 semanas comenzaron a llegar las piezas poco a poco, y ya hemos quedado un par de tardes a montarla. Para que nuestras madres piensen que no malgastamos demasiado el tiempo, hemos creado un blog en el que documentamos los progresos que vamos haciendo.

Dicho esto, el blog es éste:  ¿Pero las impresoras no imprimían en papel?

La verdad es que yo tengo muchas esperanzas puestas en este proyecto, ya que podría ser el desencadenante de un verdadero club en mi colegio. Pero eso es otra historia, y merece ser contada en otra ocasión.


ene 12 2012

Osciloduino en el Hacklab CAT Arduino

¡No podéis faltar!

Hace unas semanas me enteré de la existencia del primer Hacklab CAT Arduino, un evento coorganizado por los chicos de Libelium/Cooking Hacks, a los que conocí en la OSHWCon. Tras ver el programa, me apunté sin dudar a un taller sobre diversos módulos para Arduino que le añaden capacidades inalámbricas; pinta bastante bien. Sin embargo, el motivo principal por el que estoy escribiendo estas líneas es para informaros de que este sábado por la tarde y el domingo por la mañana estaré en el CIEM exponiendo el Osciloduino. Aunque presentaré la misma versión que ya se vio en el Premio Don Bosco y en la OSHWCon, ya tenemos relativamente avanzado el nuevo modelo, pero tendrá que esperar un par de meses más para que sea tangible.

Me enrollaría un poco más, ya que tengo tema para rato, pero desde hace un mes apenas he parado; por suerte, ahora empieza el colegio y podré descansar (no, no hay ironía alguna). Tengo pendiente todavía una entrada sobre el Salón del Cómic de Zaragoza que espero tener terminada antes de la semana que viene, ¡así que no os impacientéis!


dic 5 2011

¿A qué temperatura está el filamento de las bombillas? [Experimento]

Cuánta tensión, ¿no?

Hace ya un par de meses, cuando el curso estaba comenzando, tuvimos una clase de Electrotecnia en la que se explicaron diversas magnitudes: intensidad, voltaje, trabajo… y resistencia. Tal vez sea porque nunca he terminado de comprender muy bien qué son los voltios y los amperios, pero el caso es que los ohmios siempre me han parecido realmente interesantes, lo que me hizo prestar (más) atención a la explicación. Como ya sabía desde 3º de la ESO, la resistencia se rige por la siguiente fórmula:

Siendo l la longitud del elemento conductor, A su sección y ρ la resistividad. Cada material tiene una resistividad propia; así, dos cables con la misma longitud y sección, pero diferentes resistividades tendrán una resistencia eléctrica diferente.

Pues bien, resulta que la resistividad varía en función de la temperatura. Al igual que muchos de vosotros, yo ya había oído hablar de esto: la superconductividad es la aplicación más conocida de este principio. Sin embargo, no conocía la fórmula que relaciona la resistividad con la temperatura:

Donde α es el coeficiente de temperatura: una constante propia de cada material que define la relación entre temperatura y resistividad.
A raíz de esta fórmula, el profesor dejó en el aire que se puede saber de qué está hecho un material en función de su resistencia a diferentes temperaturas, comparando el α obtenido con los de otros materiales.
Pues bien, aprovechando esta fórmula, me propuse averiguar de qué material está hecho el filamento de mi bombilla. Aunque ya sabía que era tungsteno, nunca está de más comprobar que lo que pone en la etiqueta es cierto. Para ello empleé la fórmula anterior, sólo que despejé la resistencia, una magnitud que yo sí podía medir.

Pues bien, con la parte teórica ya dominada, sólo me restaba pasar a la práctica. Lo primero que hice fue medir con el multímetro la resistencia de la bombilla a temperatura ambiente (aproximadamente, 21ºC), y obtuve un valor de 94Ω. El siguiente paso resultó algo más difícil: tenía que lograr medir los ohmios de mi filamento con una temperatura sustancialmente diferente. Mi primera idea fue realizar esta medición con la bombilla encendida, pero me di cuenta inmediatamente de que, a no ser que no me importara electrocutarme o llevarme unas buenas quemaduras, no era una buena solución. Por lo tanto, decidí reducirr la temperatura en vez de elevarla. Dicho y hecho: conecté un par trenzado de cables a la bombilla con un poco de celo y blu-tack (todos deberíais llevar siempre un pegote en el bolsillo; nunca se sabe cuándo puede hacer falta), la metí en una caja, hice sitio entre los trozos de salmón, y p’adentro del congelador. Para poder hacer las medidas sin interferir en la temperatura dejé los cables colgando por fuera de la puerta y conectados al tester:

Casa domótica, versión low cost.

Junto con la bombilla metí un termómetro de alcohol para saber con precisión la temperatura a la que se encontraba mi congelador, ya que no estaba seguro de que el indicador integrado diera una medida veraz. No obstante, funcionaba perfectamente: -19ºC. Aunque no sé cuánto rato hay que esperar hasta que la temperatura de la bombilla quede estabilizada, sí que se puede ver en el multímetro la variación de la resistencia bastante ostensiblemente. Al cabo de un rato volví a la cocina (probablemente, a picar algo), y me di cuenta de que ya se había fijado la resistencia en 80Ω. Pues bien, con estos datos y la fórmula anterior despejé el coeficiente de temperatura:

Dato que, si lo comparamos con los que ofrece la Wikipedia, nos confirma que se trata efectivamente de tungsteno (mi amada enciclopedia dice que el coeficiente es 0.0045, pero mis mediciones no eran precisamente precisas, valga la redundancia).
Pues bien, ya hemos comprobado que el material de los filamentos se trata de tungsteno o wolframio, tal y como nos han enseñado desde pequeños. No es otra de esas mentiras, como la de que nada puede ir más rápido que la luz. Pero ahora que hemos obtenido este insidioso coeficiente, ¿qué podemos hacer con él? Como ya he dicho anteriormente, me planteé medir la resistencia del filamento con la bombilla encendida, pero no podría haberlo hecho debido al calor que desprende ésta. De todos modos, tampoco me habría servido de nada, ya que no tengo forma de meter un termómetro dentro de la envoltura para poder medir la temperatura del hilo. Sin embargo, conociendo el α de marras sí que es posible obtener ese dato.
“Pero tampoco conoces la resistencia en caliente”, diréis. Efectivamente, no la conozco, pero puedo calcularla con dos fórmulas, mucho más sencillas: la Ley de Ohm y la definición de Potencia:

Donde V es la tensión eficaz de la red eléctrica (230V) y P la potencia de la bombilla (en mi caso, 40W). Sustituimos, et voilà! Obtenemos la nada desdeñable resistencia de 1322.5Ω. Y ahora, ¿qué hacemos con esto? Pues de nuevo trasladamos los valores a la ecuación que relaciona resistencia con temperatura, y despejamos:

Una temperatura bastante respetable. A pesar de que este dato se aproxima mucho a la realidad (2800ºC, según esta web) no es plenamente correcto, pero de nuevo me escudaré en la poca precisión (casi nula) de mis mediciones. De todas formas, se trata de un error de menos del 7%, no está tan mal. Probablemente no se trate de un experimento que pueda demostrar concluyentemente nada, pero a grandes rasgos ilustra por qué el lugar más caliente de nuestras casas dista mucho de ser el horno pirolítico.
Moraleja: nunca toquéis una bombilla encendida.