abr 28 2015

Lámpara capacitiva

Hace unas semanas terminé mi última creación: una lámpara que carece de piezas móviles.

Existen dos formas de interactuar con ella: por medio del sonido, o mediante el tacto. Lo primero es posible gracias a un pequeño micrófono que detecta secuencias de palmadas o chasquidos, algo típico a la par que resultón (aunque cuenta con el plus de que se puede reprogramar la “clave”). Lo segundo es más complicado, pero lo logré colocando dentro de la lámpara un gran sensor capacitivo que diseñé y construí con aluminio y papel. Dentro hay un ATMega328 con algo de circuitería a su alrededor (alimentación y acondicionamiento, principalmente), y la caja está tallada y encerada a mano. Un proyecto que, aunque no lo parezca, me ha costado varios meses concluir. Y, sin duda alguna, de todos los artilugios que he construido, es el que mejor acabado está.

Las “tripas” :)

 


ene 2 2015

¡Feliz año maker!

Hace mucho (demasiado, ha pasado más de un año) que no escribía aquí. Lo he intentado más de una vez, pero quería contar tantas cosas y he perdido tanto la costumbre de hacerlo que todos mis borradores se han quedado en eso, en borradores. Y como me resulta más fácil escribir sobre mis proyectos e inventos, voy a empezar por ahí. Allá va un resumen de mi último año y medio maker, ¡espero que sirva para calentar los motores del blog!

En una de las últimas entradas que publiqué dije de pasada que igual volvía a la impresión 3D. Y así ha sido: a comienzos del curso pasado nos juntamos ocho compañeros de clase y decidimos montarnos cada uno una impresora 3D (una P3Steel, concretamente). La búsqueda de piezas se hizo eterna (se asemejó mucho a un parto: duró algo más de 9 meses), pero conseguimos materiales de buena calidad y a un precio más que decente. El hotend es un LeoNozzle, la electrónica una SAV MkI, y el chasis es de acero inoxidable (que yo pulí para hacerlo brillar). Actualmente está montada, lista para imprimir, pero a la espera de que le construya una caja que pueda albergar el rollo de plástico y los cables. Las imágenes más recientes que tengo de ella son las de este vine, en el que muestro cómo la conecté a MATLAB para identificar el sistema del hotend (pues hay que calibrarlo, y decidí hacerlo en condiciones):

Como la caja que tengo en mente es algo compleja, no creo que la tenga terminada antes de dos meses. Pero aun así espero no demorarme mucho, ya que la necesito para terminar algún otro proyecto para el que me hacen falta piezas impresas.

Un poco steampunk, como a mí me gusta :)

Un poco steampunk, como a mí me gusta :)

Una de esas ideas para las que “necesito” la impresora (podría pasar sin ella, pero me facilitaría mucho la labor) es experimentar con la electrodeposición, una técnica que permite dar un baño de ciertos metales a piezas no necesariamente metálicas. De momento he hecho pruebas con sulfato de cobre y los resultados son muy alentadores. Todavía no controlo demasiado bien los tiempos ni las intensidades, pero ahora que he terminado de montar mi laboratorio creo que no me costará avanzar demasiado. ¡Sí, mi laboratorio! Cada vez que necesitaba utilizar fuentes de alimentación u osciloscopio normalmente mi mesa acababa inutilizable durante una buena temporada, por lo que este verano me decidí a construirme un espacio en condiciones en un cuarto poco utilizado de casa de mis abuelos (como viven en el piso de arriba, no suele darme pereza subir los 15 peldaños). A lo largo de esta última semana he terminado de pasar los últimos cables, y a falta de un fluorescente, ya está acabado:

La idea es que normalmente no esté tan despejado... Mwhahaha!

La idea es que normalmente no esté tan despejado… Mwhahaha!

A la cajita de abajo a la derecha llegan las entradas y salidas de los aparatos de la balda superior. Lo hice así para no tener los cables volando por toda la mesa, y es muy muy cómodo. Por cierto, la estantería es el primer mueble que construyo, estoy  muy contento con el resultado :D Siguiendo con el tema de los muebles, hace unos meses me di cuenta de que el armarito en el que guardaba mis componentes electrónicos se estaba quedando pequeño, así que compramos en IKEA un armario más grande al que di un toque sofisticado (alta tecnología, sin duda) poniendo una tira de LED que se enciende al abrir la puerta.

También hablé aquí acerca de un pequeño editor de archivos basado en Arduino, al cual bauticé como blocporc. Con motivo del #biicontest2014 le di el empujón final que necesitaba y me presenté al concurso, ¡quedando en 2º lugar! Fue toda una sorpresa, pues había mucho nivel :D Aquí os dejo un vídeo promocional que grabé para darlo a conocer (no apto para los que tengan propensión a la vergüenza ajena):

También me ha dado por la iluminación: después de verano estuve experimentando con LEDs y metacrilato, y de eso salió una cajita bastante maja que, si bien no se aprecia, no emite nada de luz directa:

¡Se enciende sola en cuanto se abre!

¡Se enciende sola en cuanto se abre!

Y también en esa línea un poco más estética he estado últimamente trabajando en sensores e interruptores capacitivos: creo que hay muchos objetos que ganarían mucho sin botones mecánicos, y he hecho bastantes progresos (de momento teóricos, aunque espero que pronto den sus frutos). Es fascinante el potencial que tiene la idea de “condensador”, y lo fácil que resulta obtener resultados impresionantes: en unas pruebas que hice el curso pasado llegué a medir el nivel de líquido en un vaso sin contacto, algo que todavía tiene que madurar un poco pero que promete.

A mí me gusta mucho la madera, aunque todavía tengo pendiente aprender a tallarla en condiciones. Es probable que cuando termine la impresora 3D le ponga un adaptador para poder hacer grabados con ayuda de una Dremel, pero hasta entonces estoy limitado por mi pulso (lo cual depende de los cafés que lleve). Aún no sé hacer dibujos muy complejos, pero sí se transferirlos del ordenador a la tabla: utilizando una impresora láser y acetona se pueden hacer maravillas:

Caja con combinación. ¡El diseño es mío!

Caja con combinación. ¡El diseño es mío!

Casi olvidaba el Resistómetro, un medidor de resistencias orientado a laboratorios que informa de su valor comercial además del real (muy útil para clasificar). Está terminado, pero le falta algo de código para que sea estable. Supongo que la próxima vez que decida poner orden lo terminaré. Lo más interesante de este proyecto tal vez sea la parte de electrónica analógica, con la que aprendí mucho. El aspecto exterior es muy, muy mejorable pero buscaba ante todo facilidad de uso:

También es la primera caja que monto (se nota).

He hecho alguna cosilla más en los últimos meses, como el circuito de control de una impresora mecánica de hace medio siglo (lástima que no tenga vídeos, por su tamaño resulta un poco amenazadora), o un -proyecto de- refrigerador empleando una célula Peltier. Y también he escrito páginas y páginas (en papel, eso sí) sobre diversos inventos, así que aunque hoy me quedara sin ideas podría aguantar unos meses haciendo cosas… esperemos que no ocurra :)

¡Feliz año, y espero que hasta pronto!


nov 27 2013

Prácticas de Física II

El curso pasado, para la asignatura de Física II, tuvimos que hacer un pequeño trabajo al final del cuatrimestre explicando brevemente los resultados obtenidos en alguna de las prácticas que habíamos realizado. En principio tenía que ser breve, pero como quise sacar una buena nota para tener más probabilidades de que me dieran la matrícula de honor me extendí más de la cuenta, acabando finalmente con algo que se parecía más a un artículo que a un informe. Además, aproveché para aprender LaTeX y desde entonces lo he usado en bastantes ocasiones, creo que aunque sea algo más laborioso que escribir en Word el resultado final merece la pena. Lo cierto es que estoy bastante orgulloso de cómo me quedaron, así que para que no acaben en el olvido he pensado en colgarlos aquí, por si a alguien le interesan (estoy seguro de que a más de uno

El primero de los documentos gira en torno a la típica práctica del circuito RC: carga y descarga de un condensador a través de una resistencia. Incluye una pequeña explicación teórica, así como comentarios acerca de los datos obtenidos. Podéis descargarlo aquí.

Pincha en la imagen para acceder al archivo

El segundo de los informes es algo más breve pero con un mayor contenido teórico, y versa sobre la inducción electromagnética y el coeficiente de inducción mutua. En este me tomé más licencias a la hora de escribir, pues el tema daba mayor pie a la divulgación que el anterior. Nuevamente, podéis haciendo clic en la imagen o bien aquí.

Pincha en la imagen para acceder al archivo

Y bueno, ¡eso era todo! Si os sido útil agradecería un comentario, más que nada por subir de vez en cuando alguna cosa que haya hecho que crea que merece la pena o por dejarlas reposar tranquilamente en las profundidades de mi disco duro.

 


nov 26 2013

Varios(n+1)

Hasta hace unos instantes me encontraba estudiando Mecánica con más fuerza de voluntad que ilusión, pero ha llegado un momento en el que me he saturado (expresión que he empleado siempre pero a la que desde hace poco, por deformación profesional, encuentro otro significado), he mirado a mi alrededor y tan sólo he visto una mesa repleta de papeles, libros y proyectos, además de una olvidada taza de té. Ahora podría seguir disertando sobre el posible significado de la taza abandonada, o de los esporádicos brotes de esa emoción a caballo entre la melancolía y el tedio que en ocasiones le asalta a uno cuando lleva demasiadas horas seguidas estudiando algo que no le gusta. Pero no, hoy no es ese día (¡En este día lucharemos!). Hoy es el día en que os cuento, o simplemente pongo por escrito si el “os” es un “me”, algunas cosillas en las que he estado invirtiendo mi tiempo últimamente.

¿Habéis visto qué chulos me quedan los trabajos con LaTeX? ;)

¿Habéis visto qué chulos me quedan los trabajos con LaTeX? ;)

Principalmente, la carrera. No soy el único de mi curso para el que ya desde hace algún tiempo los fines de semana han dejado de tener sentido, pues son días normales pero sin clase. No estoy seguro de hasta qué punto mi ingeniería es difícil, pues la respuesta sería muy subjetiva ya que la estaría comparando con Bachillerato, y son cosas muy diferentes. Probablemente sea, en proporción, bastante más complicado lo que estoy dando ahora que lo que daba hace un par de años, pero al ser cosas que me interesan más que las de entonces (léase Filosofía) el mal es menor. De todos modos, académicamente mi grado no es emocionante ni mucho menos, al menos hasta ahora. De entre las 10 asignaturas que he cursado y las 5 en las que ahora estoy matriculado tan sólo me han interesado Informática, Fundamentos de Electrónica y Señales y Sistemas, y algo menos Física II. No digo que el resto no me hayan gustado (aunque alguna ha pasado o pasará sin pena ni gloria), pero me resultan bastante engorrosas, pues me quitan el tiempo para estudiar las que sí me motivan. Es definitiva, nada nuevo bajo el sol: desde que tengo uso de razón los cursos se han organizado de esa manera, y no parece que vaya a cambiar la cosa por el momento.

Howard Shore – Concerning Hobbits

Por otro lado, este año voy a clase por las tardes, lo cual tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Como ventaja principal tal vez pondría el poder tener las noches libres y no tener que madrugar (aunque duerma el mismo número de horas me cuesta mucho más levantarme a las 8 que a las 11), y como inconveniente la alteración total y absoluta de mis ritmos circadianos. Pero esto me ha permitido hacer algo que el año pasado casi olvidé: leer. Si hace un año a estas alturas de curso había leído dos o tres libros, éste puede que lleve unos quince. ¡Y alguno muy bueno, además! Como mañana pretendía despertarme a una hora decente tan sólo nombraré algunos de ellos, a saber:

  • The Leage Of Extraordinary Gentlemen, de Alan Moore. No pensaba empezar con éste, pero como es el último que terminé ha sido el primero que me ha venido a la cabeza. Ha sido una relectura, lo que me ha permitido poder apreciar los dibujos con más detalle, la verdad es que algunas ilustraciones son realmente impresionantes.
  • Brooklyn Follies, de Paul Auster. Creo que también he leído algún otro libro de este hombre últimamente, pero como es mi tía la que me provee de ellos y se los devuelvo al terminarlos no recuerdo cuál fue. Me gustó mucho, es lo más alegre escrito por Auster que he leído hasta la fecha.
  • El Perfume, de Patrick Süskind. Me lo regaló Paula para el Día del Libro, y me encantó: el retrato que hace el autor de Jean-Baptiste Grenouille es en algunos momentos francamente inquietante.
  • La mecánica del corazón, de Mathias Malzieu. También me lo regaló Paula, e igualmente no me defraudó. Aunque por el aspecto parece dirigido a un público infantil no lo es realmente; me suena que alguien lo definió como “un cuento para adultos”. Narra la historia de un muchacho que nace con un corazón dañado, por lo que le pusieron un reloj de madera para que pudiera vivir. Muy recomendable.
  • El huevo de oro, de Donna Leon. ¡También me lo regaló Paula! Pero esta vez por mi cumpleaños :) Es la primera novela que leo de Leon, no la conocía. Se trata de una historia de la serie de su, por lo visto, popular detective Brunetti. Me pareció muy curioso el estilo, algo sombrío e indirecto. ¡Tengo ganas de leer otro de la colección para poder opinar mejor!
  • American Gods, de Neil Gaiman. Fue el último libro que abrí el curso pasado, y quedó abandonado a mitad del segundo capítulo por lo que he comentado unas líneas más arriba. No obstante, lo retomé hace unas semanas y esta vez lo devoré. No sabría cómo definirlo, es sin duda uno de esos libros llenos de referencias que no entiendes hasta que lo vuelves a leer unos años más tarde. Lo recomiendo sin dudar.

Y algún que otro título más. Pero sí, poder leer tranquilamente es una de las cosas que más agradezco de ir de tardes, el año pasado llegué a pensar que se me iba a ir la afición por la lectura. Aunque por lo que parece, ¡siguen intactas! Para terminar con este apartado bibliófilo anoto aquí (y aprovecho para hacerlo en mi libro de citas) una cita de Juan Ramón Jiménez, que es la que abre Fahrenheit 451:

Si os dan papel pautado, escribid por el otro lado. 

Otra cosa en la que he estado trabajando (aunque en las últimas dos semanas apenas lo he tocado) es un viejo proyecto de hace un año y medio que abandoné porque era demasiado grande para mí. Llegué a hacer algún progreso, pero al final la cosa quedó en agua de borrajas. Por algún motivo me dio por desempolvarlo (literalmente), y al cabo de unos días lo tenía ya bastante avanzado. ¿Que qué es? Básicamente, un pequeño dispositivo con pantalla LCD, ranura para tarjetas SD y conector de teclado PS2 que permite escribir notas de texto en ficheros txt. La idea la tuve en 2º de Bachillerato, a raíz de las monótonas horas de copiar apuntes que como resultado daban un fajo de hojas prácticamente ilegibles. En este momento puedo ya abrir y editar archivos, y a falta de unificar código y solucionar unas misteriosas pérdidas de memoria prácticamente está listo para soldar conectores a una placa, barnizar la caja de madera que compré en su día y adaptarla para meterlo todo dentro.

Le das glucosa y él te da... esto.

A finales de octubre o comienzos de noviembre tuve la idea (no fui el primero, pero sí el que llegó más lejos) de hacer una impresora (Hamachine la llamo) que imprimiera con Hama Beads, unos pequeños tubitos que se disponen en una plancha a modo de píxeles y que posteriormente se planchan (valga la redundancia) para crear dibujos de plástico realmente chulos. Por desgracia me quedé atascado ya que no encontré ningún tubo con diámetro interior de 2.75mm, el necesario para que pasen las “bolitas” correctamente. El siguiente vídeo corresponde al estado actual de la máquina, aunque conforme iba montándola fui haciendo mejoras en mi cabeza y llegados a este punto la razón me dice que debería desmontarla, pero impone demasiado y le he cogido demasiado cariño como para hacerlo. ¡No en vano es la primera vez que fusiono Lego con Arduino, y con un éxisto bastante aceptable!

Ah, y a modo de recordatorio personal (para que si vuelvo a leer estas líneas retome el proyecto con la misma ilusión): hace unos días tuve una sucesión de ideas que me ha hecho volver al mundo de la impresión 3D, si todo va bien mi presupuesto empezará a hacerse insuficiente dentro de unas semanas :D

Total, que se me ha vuelto a hacer tarde… Pero bueno, el objetivo principal de esta entrada que era escribir (como fin) está cumplido, y con creces porque me he quedado con ganas de seguir dándole a la tecla… Esperemos


sep 30 2012

Proyecto de Ingeniero

Hace ya dos semanas que pisé por primera vez la EINA (conocido todavía por todos como CPS), la Escuela de Ingeniería y Arquitectura, como alumno y no como mero visitante. Y la verdad es que se nota el cambio. Tan sólo llevamos unos días de clase, y ya se aprecia una diferencia abismal con el colegio, que ahora tan lejano parece. Sí, en el fondo es lo mismo: un aula, un profesor y unos cuantos alumnos, pero hay algo distinto. Por un lado, el ambiente: aunque todavía apenas nos conozcamos hay cierta sensación de camaradería bastante maja; todos tenemos aficiones en mayor o menor medida similares. También se nota mucho la libertad que uno tiene: nadie pasa lista, ya no hay ningún profesor que nos lleve de la mano, y muchas de las opresivas normas que hasta el año pasado eran de obligado cumplimiento han desaparecido para no volver. Para bien o para mal.

En cuanto a las asignaturas, son demasiado teóricas pero tampoco me quejo: Matemáticas I, destinada al Cálculo, se me está haciendo algo aburrida de momento porque hasta ahora sólo hemos repasado conceptos que ya di en Bachillerato, aunque intuyo que después de Pilares la cosa se pondrá interesante. Matemáticas II (como dicen, no hay dos sin tres: también tengo otra asignatura de Matemáticas en el segundo semestre) trata sobre Álgebra, y de momento me está gustando bastante: estos días estamos viendo matrices, y ya he entregado una práctica en la que teníamos que escribir un programa para resolver sistemas. Todo ello sin que nos explicasen exactamente cómo hacerlo, lo cierto es que las tareas y problemas que nos mandan en la mayoría de asignaturas suelen suponer un desafío… En Física I hemos empezado desde el principio, con Dinámica, aunque ya me he agenciado un imponente libro de “Física Universitaria” con docenas de problemas por capítulo que pinta bastante bien… Especialmente cuando algunos de ellos tratan sobre persecuciones de superhéroes con aceleración constante o variable. Química tal vez sea con la que me encuentro algo más desubicado: todavía no hemos empezado con la química en sí, sino que estamos haciendo un repaso (en mi caso lo es, para otros es algo nuevo) de los conceptos básicos de la física cuántica. Pero la que de momento está suponiéndome más trabajo (que no memorización, lo cual es de agradecer) es Fundamentos de Informática. Todavía no hemos empezado a programar, pero a cambio estamos aprendiendo mucho sobre cómo funcionan los ordenadores a nivel básico: cómo se codifican los números, cómo se realizan las operaciones en binario… Muy interesante, la verdad.

También me ha parecido muy curioso el contraste entre los alumnos de las diferentes carreras o grados: casi a distancia se puede ver que, por ejemplo, los de mi carrera diferimos bastante de los de Tecnologías Industriales. Que, a su vez, nada tienen que ver con los de Arquitectura. Y la diferencia es más acusada aún entre facultades: el otro día entré en Derecho a curiosear y me resultó muy chocante el ambiente que se respiraba, completamente distinto al de nuestro edificio.

Y, de momento, poco más que decir: mis horarios son bastante flexibles (uno de cada dos miércoles prácticamente tengo el día libre), mis fines de semana empiezan los viernes a las 12, estamos reunidos en unos pocos metros cúbicos la mayoría de mis antiguos compañeros de clase… Me parece que, a pesar de los exámenes, me voy a acostumbrar a esto bastante pronto.

Una cosa más: con esta entrada queda inaugurada la categoría “Universidad”, y casi abandonada la de “colegio”. DEP.

 


sep 4 2012

En otro orden de cosas

Hacía tiempo que no me pasaba por aquí, a pesar de haber terminado ya la segunda entrega de “Viaje a USA”. Pero como me falta por decidir qué fotos pondré, creo que esperaré un poco y los lanzaré en fascículos, sincronizándome con las clásicas colecciones de sacacorchos o de servilletas bordadas con que suelen bombardearnos desde el primer día de este mes.

En fin, como otras veces, me ha ocurrido que he retrasado demasiado otras entradas y al final he acabado sin inspiración para ellas, pero ha sido por pereza trabajo. Así que éste va a ser un pequeño batiburrillo de diversas cosas pendientes que tenía que contaros.

Alucinante.

Por un lado, el tema de la impresora 3D: ¡¡HOY HA IMPRIMIDO POR PRIMERA VEZ!! (Momento de hiperventilación) Así es, hoy hemos pasado unas cuantas horas parte del equipo trabajando en la RepRap y a última hora de la tarde nos ha obsequiado con un montón de piezas de una calidad brutal para la poca precisión que esperábamos. Todavía nos quedan por calibrar algunas cosillas , así como montarla de forma definitiva (hay montañas de cable rodeándola), pero en principio está terminada. Lo único restante sería aprender a emplear el software, algo que esperamos poder hacer en la OSHWCon en unos días. Con que fuese tan sólo la mitad de productiva que la del año pasado el viaje valdría igualmente la pena.

Más cosas. Como la Universidad, por ejemplo. En efecto, dentro de dos semanas estaré entrando en mi edifico (el Torres Quevedo, algún día os hablaré sobre el hombre que le da nombre…) como estudiante y no como mero visitante. Y, cómo no, la carrera elegida ha sido Electrónica. O, dicho con propiedad (que ahora somos muy fisnos), “Grado en Ingeniería Electrónica y Automática”. Si os soy sincero, tengo bastantes ganas de empezar. No de que acabe el verano, que es diferente. Pero sí que siento cierta curiosidad por ver cómo será aquello, por conocer a mis nuevos compañeros de clase, por estudiar (mayoritariamente, es un decir) lo que me gusta. Es más, tengo el presentimiento desde finales del curso pasado de que este año me lo voy a pasar bien, académicamente hablando. Y no-académicamente hablando también, espero. Pero, como digo, aún quedan unos días y no es plan de adelantar acontecimientos, que en el (dicen) verano más largo de mi vida se está muy bien.

En cuanto al blog, tengo la intención de escribir este curso más que los dos anteriores. La verdad sea dicha, no estoy seguro de si eso va a poder ser, pero considerando que el año pasado el 70% del tiempo de estudio lo dedicaba a las asignaturas de Letras y este año no voy a tener ninguna  me parece que podré sacar algo más de tiempo para desarrollar mi vena literaria. Además, quiero comentaros algunos libros muy interesantes que me he leído en los últimos meses. Otra cosa no, pero este verano está siendo muy productivo en lo que a lectura se refiere: os adelanto que en Estados Unidos me hice con 16kg de libros, lo que unido al flamante Kindle que recibí por mi cumpleaños ha hecho que se me salgan las letras por las orejas. De hecho, y permitidme que lo considere un logro personal, terminé hace poco “La Regenta”, de Leopoldo Alas «Clarín». Es más, ¡me enganchó! Está muy bien, aunque hay que leerlo con diccionario al lado. Para eso el libro electrónico es bastante cómodo, ya que clicas en una palabra y te muestra su definición…

En fin. También comentaros, o comentarme, o dejar escrito aquí para la memoria (mía, por supuesto) que estoy haciendo mis primeros pinitos con control remoto: anoche terminé un pequeño aparato controlado por Bluetooth con el que abría o cerraba un relé que permitía a mi hermano navegar o no por Internet. Os podréis imaginar que la escena acabó en gritos. Ahora quiero darle un buen uso al ingenio y probar a hacer algo de domótica, siempre me ha interesado pero nunca antes me he puesto a ello… Alguna vez tocará, supongo. Aprovecho este incidente para enunciar mi teoría-corolario sobre las ideas:

La necesidad es la madre de la invención, y tocar las narices el padre.

Estoy seguro de que es completamente cierto: incordiar suele ser, en mi caso y en el de otros muchos, un buen acicate para probar cosas nuevas. Lo cual explicaría que la mitad de las cosas que tengo montadas en mi “armario de los inventos” sirvan para minar la moral de personal de alguna u otra manera. Pero como -o eso me interesa que se piense- soy alguien bastante apacible, no seguiré dando detalles, o quizá alguien se me adelante en alguna de las cosas que tengo en la cabeza y me salga el tiro por la culata.

Finalmente, y así ya termino de registrar todo (por suerte para vuestra salud mental, tan sólo es una parte) lo que tenía estos días por la cabeza, aprovecho para comentaros que he retomado la armónica y que poco a poco voy mejorando, así que quién sabe si en algún momento lejano me encontraréis en una esquina haciendo gala de mi fantástico oído. Y ya para terminar, también me compré en USA una plumilla caligráfica Speedball, y también estoy haciendo progresos. En cuanto logre hacer algo decente os lo enseñaré por aquí.

Y creo que eso es todo lo que quería contaros. Esto es como las series de televisión: de vez en cuando toca un capítulo de fragmentos de anteriores programas porque los guionistas no tienen ideas para continuar con la trama. Aquí os deleito con párrafos inconexos para compensar la falta de algo mejor. Pero no os preocupéis (o mejor, hacedlo), que quiero ponerme en serio con las entradas de USA antes de empezar el cole…