jun 24 2009

Alarma

El otro día me dio por ponerme una alarma en mi cuarto. Encontré circuitos por infrarrojos, por láser, de proximidad… Pero, como había que comprar un par de cosillas (y no me apetecía bajar a la tienda), usé este:

En vez del interruptor de mercurio, dejé dos cables pelados. El conjunto lo pegué con una buena dosis de blue-tack (o blutac, como se prefiera. Y, si no, masilla), y puse una plaquita de papel de aluminio elevada por una… ¿carta del colegio?



Si se abre la puerta, los dos cables se conectan por medio de la placa de papel de aluminio que hay tras la entrada de Port Aventura, y se produce lo explicado en la página original.


Por cierto, además de la lucecita, suena :-)


jun 23 2009

Las notas

Olvidé ponerlas:

  • Matemáticas: 9
  • Física y Química: 10
  • Biología y Geología: 9
  • Tecnología: 9
  • Lengua y Literatura: 7
  • Inglés: 9
  • Francés: 9
  • Ciencias Sociales: 9
  • Educación Fïsica: 7
  • Heducación para la ciudadanía: 8
  • Música: 9
  • Religión: 10
En total, una media de 8’75.
En la 3ª Evaluación he tenido bastante más de 9, pero como las pilas de litio llegaron al final, he tenido algo menos de nota (ya que estas calificaciones son las finales, la media de las 3 evaluaciones). Por ejemplo, en Inglés tenía un 9’82. O, en Biología y Geología, más de 9’5.
Pero bueno, al menos estoy por encima de la media…
Por cierto, ya he elegido optativas para el año que viene: Física y Química, Informática y Francés (lástima que no haya salido Tecnología). Por tanto, ya me despido para siempre de Biología y Geología y Música. Qué pena…

jun 22 2009

Visita a Bodegas Dinastía Vivanco

El otro día fuimos mi familia junto con los Sánchez, Martínez I, Martínez II y Guallar a las Bodegas Dinastía Vivanco.
Salimos pronto de Zaragoza, en un microbús de color granate (así la crónica parece más interesante). En la ida, estuvimos echando partidas al Mario Kart. Yo terminé pronto, ya que la batería de mi DS comienza a fallar (tengo que comprarme un par de placas solares este verano). Mientras, Ana y Elena hacían unos curiosos dibujos (de esos que están en los museos) con ceras Manley, y se los intentaban colocar a todo el mundo en su asiento.
Finalmente, llegamos a Briones, nuestro destino:

Una vez allí, y bajo un sol abrasador, nos plantamos en el recinto de Bodegas Dinastía Vivanco. En la entrada había un jardín con una amplia colección ampelográfica (a la cama no te irás sin saber una cosa más).Allí tenían más de 200 variedades diferentes de vides, obtenidas a partir de 7 cepas “tipo”.
Cerca de allí, también en el exterior, había un parque no del todo convencional…

Entre pitos y flautas, llegamos al edificio principal, y compramos las entradas para la visita al recinto.
La guía era una persona… peculiar. Seguramente, con un informe psicológico de varias hojas. Comenzó por felicitarnos por las fiestas de nuestras respectivas comunidades, y aprendiéndoselas. Entre constantes referencias a Rioja y a que era de Logroño, llegamos a la entrada de la bodega propiamente dicha. Al lado, había un viñedo con una disposición particular: formando hileras, estaban las cepas. En el comienzo de cada fila, habían plantado un rosal. Como esta planta es muy sensible, se utiliza como indicador: si está lozana, no hay problemas. Pero si comienza a deteriorarse, es señal de que hay algún problema. Así, se puede solucionar antes de que la vid sufra daño alguno. Otra peculiaridad de la plantación era que, entre hilera e hilera de vid y rosal, había cebada. Esto estaba en fase de experimentación; era el primer año que lo probaban. En teoría, la cebada lucha por el mismo alimento que la vid, por lo que comienzan a competir. Así, la vid es más fuerte y el vino sabe mejor. Como ya dijeron, eso habría que verlo en Octubre.
Un minuto después, estábamos a varios metros bajo tierra:

De izquierda a derecha: la guía, semiMarina, Nacho, Juanca, yo, Diego, mi hermano, David (no se le ve la cara), Marisa y Guillermo.

Durante el paseo por las bodegas, visitamos las distintas salas por las que pasan los diferentes líquidos, para llegar a convertirse en vino. Hay muchísimos factores que influyen en el vino, pero los más importantes son:

  1. Tipo de vino que se quiere hacer
  2. Variedad de la uva
  3. Clase de madera de la barrica.

El vino debe fermentar en diferentes etapas, y con diferentes cantidades de productos. Por ejemplo, al principio se emplean sólo unas gotas de cada uva. Después, se mezcla con la piel, para que obtenga más matices.
También influye la temperatura y la humedad. En el paso final, las barricas de 225 litros se almacenan en una sala oscura y fresca, para convertirse finalmente en vino de botella.

Después de tanta teoría, pasamos a la práctica:

Afortunadamente, a mí no me gustó ni el Crianza ni el Reserva (lo que eleva mi esperanza de vida unos años más), pero no puede decirse lo mismo de mi hermano.

Después de la cata, regresamos de las profundidades al mundo habitado, donde tomamos otra consumición (en mi caso, mosto) y queso. Al terminar, fuimos al Museo de la Cultura del Vino. Como íbamos ya con el tiempo persiguiéndonos, no nos detuvimos mucho a verlo, pero se podían haber pasado unas cuantas horas viendo distintos elementos de la cultura del vino: desde las antiguas prensas, hasta los primeros alcoholímetros (funcionamiento curioso: era un peso regulado que, al ser introducido en el tonel, indicaba cuánto alcohol había en función de lo que se hundiese), pasando por las primeras embotelladoras. Y muchas cosas más, que habrá que ver con mayor detenimiento la próxima vez (a ver si convencemos al director del colegio para que organice una excursión…).
Además, era impresionante la colección de sacacorchos: más de 3000, lo que la convierte en la mayor del mundo. Había de toda clase: los tradicionales, con funciones especiales, los del Manneken Pis, en bastones… Muy curioso.

Salimos rápidamente hacia el pueblo, ya que habíamos reservado mesa en un restaurante. No encontramos al conductor del autobús, así que tuvimos que ir andando (acabamos con las ideas cocidas). Finalmente, llegamos a “Los Cuatro Arcos”, donde comimos patatas a la riojana y costillas. Además, allí nació nuestro nuevo amigo: el Cerdo. Nos aburríamos (bueno, no todos. Se ve que no llegaban los aparatos electrónicos para todo el mundo), así que cogí una botella, la rajé, eché mano del plato et… voilà!

Después de comer, llamamos al conductor del autobús para que nos recogiese. Como todavía era pronto, fuimos a La Guardia, un pueblo de Álava. Allí grabamos la primera escena de la historia de Cerdo: cómo nació. Fue una actuación bastante buena, con un guión algo extravagante (normal, yo era el director…). A ver si lo cuelgo algún día…
A pesar de haber comido hace nada, merendamos el croissant/cruasán más grande que he visto en la vida. Compramos unos chorizos, y nos volvimos p’al autobús. En el camino, ocurrió algo terrible. Cerdo fue devorado por las fauces de la papelera. Hubo lloros y lágrimas por su alma.

El principio del viaje de vuelta fue normal. Hasta que Ana se sentó junto al conductor (no, el autobús no derrapó ni hizo nada fuera de lo normal). Comenzó por darle conversación, pero luego llegué yo. Le pedí al conductor el micrófono, y me lo dio. Y yo se lo di a Ana (no sabía lo que se avecinaba).
Hora y media de chistes, cotilleos y demás zarandajas de Ana, y adivinanzas del tipo “Es un animal de color —- que vive en —- . ¿Qué es?”.

Un rato (que se hizo bastante corto) más tarde, llegamos a Zaragoza, cansados y, algunos, sospechosamente contentos.


jun 19 2009

Se acabó!

Notas buenas. Stop. Tres meses por delante de tranquilidad relativa. Stop. El móvil nuevo de mi padre va bien. Stop. Tomando el aperitivo. Stop.


jun 18 2009

Biografía

Hoy, penúltimo día de clase, ha sido el más… espacioso de mi vida. En mi clase somos 30. Hemos terminado 7. De las 6 clases, 4 las hemos pasado en el aula de Informática. Y, cómo no, el Reno Renardo ha estado presente. En una de las “aburridas”, Ciencias Sociales, hemos hecho una redacción, con dos condiciones: se titulaba “Biografía”, y debía empezar así:

18 de Junio de 2030. Me llamo [insert name] Juan Aguarón de Blas. Estoy tranquilamente en mi casa, y he decidido contaros mi vida.

¿Una hora por delante para inventarme paparruchas de que soy rico y trabajo en una empresa? No. Algo mucho más divertido:

Nací en una soleada mañana de Junio de 1994. Crecí hacia arriba en Zaragoza, y fui al colegio Cardenal Xavierre, ahora derruido. Pasé allí una gran parte de mi vida. Nada más terminar el último curso, me compré un boleto de lotería que resultó ser premiado. Multimillonario de la noche a la mañana.
Algunos años después, habiendo salido ya de la Universidad, me encontraba leyendo tranquilamente en mi casa, cuando oí un gran estruendo: montones de aviones pasaban sobre la ciudad. Preguntándome si no sería algún día señalado, abrí la tapa de mi ordenador, y me enteré de que eso mismo estaba ocurriendo por todo el mundo, sin ningún motivo aparente. Al parecer, las naves provenían de la desierta isla de Pascua. Salí al balcón, y me di cuenta de que un extraño olor acre inundaba la calle. Con los ojos lacrimosos, volví a entrar en casa. Ahora, enchufé la tele. Curiosamente, muchas cadenas no funcionaban, y las que lo hacían iban desapareciendo poco a poco. Intrigado, volví al portátil. Extraño. Internet iba mucho más rápido que de costumbre. Encontré algunos vídeos en los que aparecían los aviones, pero no era posible. No me lo podía creer. Enormes hombres de metal, de tres metros y medio de alto, salían ordenadamente de sus transportes. Pero lo peor era que, por medio de algo que parecía ser un gas, estaban aniquilando a todo el mundo. Al poco, la cámara que estaba grabando cayó al suelo.
Miré por mi ventana, y me percaté de que había uno de esos seres en la acera de enfrente. Mientras, la gente huía despavorida. Habiendo visto todas esas cosas, cogí rápidamente una maleta y eché algunas ropas, dinero y una selección de aparatos electrónicos. Llegué al ascensor, y bajé hasta el garaje. Se oía un martilleo rítmico sobre mi cabeza, pero no me detuve a comprobar lo que era, sino que corrí hacia mi coche, un impresionante Lamborghini de color negro. Con los nervios, no conseguí recordar el código de activación, por lo que tuve que serenarme un poco. Unos segundos más tarde, estaba metiendo el acelerador hasta el fondo. Por unos milímetros no me llevé una columna por delante. Llegué hasta la puerta, y pulsé el botón del mando a distancia. Y allí estaba. entre la calle y yo, se interponía una enorme estructura metalica, mirándome con cuatro grandes ojos azules. Era ahora o nunca. Solté el freno, y me lancé contra la enorme máquina. Apreté un botón del panel de control del coche, y un torpedo salió disparado hacia delante, impactando justo en el centro de la oscura figura. Hizo pum. Pasando sobre los restos llameantes, alcancé la ansiada libertad. Bueno, casi, pues en la calle habia dos artefactos más. Y bastantes personas inconscientes en el suelo, o con horribles heridas.

Una hora más tarde, llegue a una gasolinera. Estaba desierta, quizá gracias a una figura que se veía en el horizonte. Sin preocuparme, llené el depósito hasta los topes, y me llevé dos garrafas más de reserva. En la tienda, me aprovisioné de todo lo que podía necesitar para mi supervivencia: caramelos, bebidas, revistas… y conecté mi PDA al Wi-Fi del local. Fluctuaba. A duras penas, me enteré de que los supervivientes se estimaban en 500 millones de personas alrededor de todo el planeta. Y bajando. África estaba prácticamente vacía, Asia se había reducido al 10%. A lo largo de todo el mundo, las fuerzas armadas de todos los países destruían aquellos engendros, y muchas de sus naves caían bajo los provisionales plazas armadas de las ciudades. Volví al coche y, comiendo palomitas, llegué al aeropuerto.

Bueno, hasta ahí he llegado. Como ha dicho el profesor, me he quedado descansado.


jun 17 2009

Dijo Jesús a sus discípulos:

-X2+3X-2.
Y estos, confundidos, dijeron:
-Maestro, no lo entendemos.
-Claro, porque es una parábola.