nov 14 2010

Nova

Ayer tuve que escribir para Filosofía cómo sería mi utopía, es decir, mi mundo ideal. Me habría gustado extenderme más, y explicar más cosas (quizá una distopía), pero tenía espacio limitado. He aquí Nova:

Nova

Era domingo y, como todos los domingos, tenía que ir fuera de la ciudad para la sesión de apreciación. Desde la fundación de Nova se venía haciendo esta actividad una vez a la semana, que era obligatoria para todos los humanos del Cúmulo.

Cuando me levanté de la cama, mi asistente personal ya estaba en la puerta, esperándome con mi ropa y una taza de café modificado genéticamente. Sin duda alguna, los avances de la Genética habían hecho mucho por el bienestar del Cúmulo. Aunque también podíamos ingerir píldoras con los nutrientes necesarios para todo un día, algo muy práctico, yo prefería degustar la comida.

Como todas las mañanas, la prenda que me traía mi sirviente era la misma: una toga a la antigua usanza transparente en su totalidad, pero que, cuando se llevaba puesta, cambiaba su color y su diseño en función del tiempo, de la hora del día, de mis emociones… Hoy tenía un agradable color verde.

Estaba cepillándome los dientes cuando se apagaron todas las luces de la casa. Vaya, llegaba algo tarde a la sesión de apreciación.

Estas sesiones nacieron como uno de los pilares fundamentales de la Tercera Era: hacia finales del S. XXII, y por tanto de la Segunda Era, la gente estaba tan acostumbrada a los adelantos tecnológicos que los llegaron a considerar parte de la Naturaleza. Para poder valorar en toda su grandeza la tecnología que había hecho posibles sueños como la inmortalidad, y la propia Nova, se procedió a la creación de estas sesiones: una vez cada siete días se vivía en medio del entorno natural, sin herramienta artificial alguna, emulando a los antiguos pobladores del planeta.

Era una obligación algo molesta, pero necesaria para que no ocurriera otra catástrofe como la que marcó el fin de la Segunda Era: la Humanidad vivía cómodamente con unos avances jamás vistos, y todos confiaban tanto en las máquinas que, cuando ocurrió el Incidente (todavía no está claro si fue una explosión nuclear, un corte del suministro eléctrico o una fatal guerra), la mayoría de personas se vieron obligadas a depender de sí mismas, de unos instintos que apenas habían ejercitado.

Así pues, gran parte de la Humanidad pereció en tan sólo unos meses, y habría fenecido por completo de no hacer sido por un grupo de científicos y pensadores que, temiendo alguna catástrofe, almacenaron todo el saber humano en una colonia que fundaron secretamente bajo tierra, y cuando las suecuelas del Incidente disminuyeron, volvieron a salir y repoblaron la faz de la Tierra, construyendo una sociedad en la que nadie estaba por encima de los demás: todo el trabajo manual lo realizaban los robots, que se encargaban de tareas como la agricultura, la minería o la construcción (tareas a las que antes se dedicaban muchas vidas humanas, llegando incluso a la esclavitud), suprimiendo para siempre el trabajo como algo obligatorio y permitiendo a los ciudadanos dedicarse única y exclusivamente a sus aficiones: Artes, Ciencias, Artesanía… pero no estando obligados por nadie a hacer nada que no desearan.

Aunque en los comienzos de la Nueva Era (Nova fue la primera ciudad en ser construida) fueron los fundadores los que dirigieron la sociedad, pronto se pasó a un sistema que garantizaba la igualdad y la distribución equitativa del poder: el Consejo. Todos los días era necesario acceder a una red informática en la que todos los habitantes de la Tierra y , posteriormente, del Cúmulo, daban su opinión e ideas sobre los diversos temas que incumbían a toda la población. Esto se basaba, fundamentalmente, en que todo el mundo tenía una educación realmente sobresaliente, obtenida gracias a programas de estimulación mental.

¿La justicia? La mayoría de los ciudadanos jamás habían cometido falta alguna, pero las pocas que había, normalmente debidas a malentendidos, eran resueltas justamente en el Consejo.

Nosotros, en Nova, también dependíamos mucho de las máquinas, pero sabiamente: sabíamos lo que podían hacer, y hasta dónde podíamos llegar. Por otra parte, habíamos logrado crear una sociedad en la que no había guerras, pues todo el mundo tenía lo que quería sólo con desearlo. Además, problemas como la muerte ya estaban totalmente erradicados: tales eran nuestros avances que la única preocupación, lo único que no teníamos controlado, era el hecho de que quizá existiesen otras civilizaciones más allá de los planetas del Cúmulo… Pero eso ya es otra historia.


mar 27 2010

MareNostrum, el superordenador

El viernes fuimos unos cuantos a Barcelona por una excursión del colegio. Algunos fueron por temas de Arte y otros fuimos por Informática (Bachillerato y unos pocos de 4º de ESO).

Lo primero que hicimos fue ir a una iglesia. ¿Iglesia? ¿Pero no era algo relacionado con la Informática?
Sí, fuimos a ver el MareNostrum, el superordenador más potente de España, emplazado en una antigua capilla de la Universidad Politécnica de Cataluña.
Este ordenador surgió a raíz de la idea de IBM de crear un superordenador utilizando tecnología estándar. El MareNostrum está compuesto por algo más de 2500 placas, almacenadas en 33 armarios refrigerados, que constan de dos procesadores a 2.2 GHz (hoy en día, un ordenador de sobremesa normal está entre los 2.6-2.8 GHz), un disco duro de 40 Gb que funciona como RAM, y algunas cosillas más.
La idea inicial era actualizar el hardware cada dos años para que el MareNostrum pudiese estar siempre entre los mejores del mundo. Cuando fue construido, en 2005, estaba en el Top500, y a finales del 2006, tras su mejora, llegó a ser el quinto del mundo. Sin embargo, cuando fueron a pedir dinero para actualizarlo en 2008, les dijeron que no: la crisis. Por suerte, hay un acuerdo entre Alemania, España, Inglaterra y algún otro país para invertir cada año dinero entre todos en un país, para que se construya un superordenador Top5 que pueda ser utilizado por todos los países dentro del acuerdo. Así, siempre habrá en Europa un ordenador muy potente disponible.
Normalmente, las supercomputadoras emplean electrónica punta, que tiene sus ventajas, pero también sus contras. La principal es el precio: hay que invertir mucho en investigación, mientras que en el MareNostrum se emplearon componentes ya inventados y asequibles.
Pero utilizar tecnología estándar también tiene sus problemas: el tamaño y el consumo. No es lo mismo tener un procesador muy potente con un consumo X, que 10 procesadores normales con un consumo 10X.
La visita estuvo muy interesante; acongojaba un poco tener un enorme cubo de cristal y acero lleno de procesadores y kilómetros y kilómetros de cable protegidos por un sistema de seguridad digno de una película de ciencia ficción junto a los capiteles de piedra y las vidrieras de colores de la capilla.
Después fuimos al Centro Nacional de Microelectrónica, pero fue una visita mucho más técnica, y lo que nos contaron se puede consultar fácilmente por Internet: creación de circuitos CMOS en obleas de silicio.

mar 25 2010

Intercambio con Francia – Días 3 y 4

Bueno, sigo con el relato de mis aventuras por las tierras de Napoleón.

Viernes 19

Por la mañana, después de desayunar y preparanos, fuimos al colegio. Mickael se fue a clase, y yo me monté en el autobús para ir a Toulouse con el resto de españoles. Después de una pequeña siestecita, llegamos a la ciudad.

Lo primero que hicimos al bajar del autobús fue formar un atasco impresionante. El autobús tuvo que parar en una esquina, cortando la circulación hasta que bajó todo el mundo. Después fuimos caminando hasta la plaza central, bastante amplia y con ocho calles que desembocaban en ella (dos por esquina). La disposición me recordó ligeramente a la de la Plaza Mayor de Salamanca. En uno de los lados más grandes se hallaba (y se halla, espero) el Ayuntamiento, llamado Capitolium. Ahí fue donde hicimos nuestra primera visita.
En una sala en la que antiguamente se oficiaban bodas (dijeron que había días en los que iban incluso a dos celebraciones por hora), nos comentaron la historia de Toulouse. Lo que más me llamó la atención es que una fuente muy importante de su riqueza viene de la industria aeroespacial.
Luego pasamos a una sala, la Sala de los Ilustres, en la que había esculturas de diversos personajes famosos relacionados con la ciudad de Toulouse. Entre ellos estaba Pierre de Fermat, el famoso matemático francés:
Después de esto, fuimos a ver la iglesia de Les Jacobins, que fue utilizada durante la Revolución Francesa por el Ejército. Era bastante chula, con una altas columnas que contrastaban con el aspecto masivo (de masa) del exterior (había más contrafuertes que pared desnuda). Las vidrieras eran muy curiosas: en la Revolución, fueron destruidas, así que hace unos pocos años se encargó a un artista unas nuevas. Las del lado Este tienen colores cálidos, mientras que las del lado Oeste los tienen fríos. Esto sirve para que la iglesia se ilumine de acuerdo con el lugar que ocupa el Sol en el cielo: rojiza por la mañana, y azulada por la tarde.

También era muy interesante la columna central, a la que llegan 22 nervaduras:
Cuando finalizó la visita fuimos a la orilla del Garona a comer. Casi todos llevábamos bocadillo, y casi todas las gaviotas que estaban diseminadas por las inmediaciones tenían hambre. Al cabo de un rato, teníamos cosas como ésta a un metro de nosotros:
Luego nos llevaron de vuelta al centro de la ciudad, donde nos dejaron libres para hacer lo que quisiéramos. Unos amigos y yo intentamos buscar una tienda de recuerdos, pero no veíamos ninguna. Por suerte, mientras la buscábamos nos recorrimos todo el centro, excepto la única calle en la que estaba las única tienda de souvenirs. Pero Murphy fue bueno, y no aplicó su ley sobre nosotros: a un cuarto de hora de ir al autobús para marcharnos, encontramos una tienda friki de merchandising (Star Wars, Harry Potter, etc…) en la que encontré el recuerdo perfecto: un muñeco del Doctor Zoidberg, de la serie Futurama.
Llegamos bastante tarde a Aire, pero después de cenar Mickael y yo nos quedamos hasta las 3 de la madrugada montando en su ordenador una tarjeta gráfica nueva. Lamentablemente, el driver no terminó de funcionar.
Sábado 20
Nos despertamos tarde, cerca de la una del mediodía. Estuvimos intentando reparar la tarjeta gráfica, pero no supimos. Más tarde fuimos a Capbreton, un pueblo de la costa, porque Mickael tenía partido de balonmano.
Nada más terminar el partido, volvimos a casa corriendo (bueno, no, que íbamos en coche y es peligroso), ya que a las 20:00 empezaba una fiesta en el colegio para los alumnos españoles y franceses del intercambio. Nosotros llegamos más tarde, a las 21:00, pero tampoco pasó mucho.
En la fiesta había un DJ que desentonaba un poco (un tipo bajito y rechoncho con una camiseta de Peugeot y que gritaba si te acercabas a menos de dos metros de él), unas 100 personas y mucha comida y bebida. La fiesta terminó cerca de las 23:00, no como el año pasado, que duró hasta la 01:00…

mar 23 2010

Intercambio con Francia – Días 1 y 2

Como ya dije hace unos días (demasiados sin escribir, la verdad), me fui a Francia de intercambio unos días. De momento, pongo la crónica de los dos primeros:
Miércoles 17
Ppor la mañana salimos 50 personas (51 con el conductor) del Paraninfo de Zaragoza hacia Aire sur l’Adour para hacer un intercambio con la Cité Scolaire Gaston Crampe, de Francia. Íbamos de tres colegios, entre ellos el mío.
El viaje fue normal: largo pero con fin. A eso de las 15:30 llegamos al colegio, que era impresionante: tres pistas de volley y una de atletismo; campo de fútbol y de rugby; edificios diferenciados para Formación Profesional y el colegio; y un comedor enorme en el que, para entrar, era necesario teclear un código y poner la huella dactilar (era increíble).
Allí había una sala bastante grande, con pupitres separados con una sola silla, que ya estaba medio llena por los franceses. Yo iba hablando en la retaguardia del grupo, y cuando me fui a sentar, me di cuenta de que los pupitres que quedaban estaban sepultados por decenas de maletas y bolsas. Por suerte, estirando un poco, conseguí poner una silla en un lado del pasillo.
Después de una presentación del profesor de los franceses, comenzaron a decir los nombres de las parejas de correspondants. A mí no me tocó esperar mucho, ya que era por orden alfabético y Mickael se apellida Boudengen. Sin embargo, uno de mi clase tuvo que esperar una hora y cuarto porque ¡se le había olvidado ir a su francés!
Fuera estaba esperando la madre de Mickael, Patricia, que nos llevó en coche hasta la casa.
El apartamento estaba situado en el centro mismo del pueblo, que, aunque es pequeño (algo más de 6000 habitantes), es mejor que estar a 40 minutos en coche, como le tocó a alguno.
Allí dejé mis cosas, y después de presentarme al padre, Denis; y a Jonathan, el hermano, Mickael y yo estuvimos un rato con el ordenador (tampoco hubo que hacer muchas presentaciones, ya que había estado hablando con él por Facebook y Messenger desde hacía más de dos meses).
Después de eso, le acompañé al entrenamiento de balonmano, y yo estuve haciendo fotos fuera.
Por la noche, de postre, había una tarta de frambuesa que estaba buenísima (Framboisier).
Jueves 18
Nos levantamos pronto, a las 7 de la mañana (aunque tarde para algunos de los que vivían más lejos, que se levantaron a las 6).
El desayuno lo tomamos Mickael y yo en una mesa en la que los dos ocupábamos el 30%. El 70% restante estaba lleno de comida: cereales, galletas, croissants, gofres, mermelada, nocilla, brioche (en un formato que yo no había visto nunca: por fuera parecía pan de molde), zumo y leche. Después de comer y prepararnos, nos fuimos al colegio: él para ir a clase, y yo para montarme en el autobús que nos iba a llevar a los españoles a Pau.
En Pau vimos el castillo de Enrique IV (Château d’Henri IV), bastante majo, aunque pasaba algo curioso: el guía nos contó que Enrique sólo había ido un par de veces o tres, al igual que los demás monarcas que lo utilizaron en algún momento. Sin embargo, el edificio era muy lujoso (tenía más de 100 tapices, algunos con 5 kg de oro y plata).

En el castillo sólo hay tres enseres personales de Enrique: un ajedrez, un joyero y un caparazón de tortuga gigante. Este último era muy interesante: Henri IV lo utilizó como cuna cuando era pequeño, ya que se asociaba a las tortugas con la longevidad.
Tras la visita guiada, nos dejaron 20 minutos para ver la tienda de recuerdos, pero no compré nada.
Después volvimos en autobús al colegio, donde comimos con los franceses. El comedor era alucinante: tenían fuentes de leche, cintas transportadoras para dejar las bandejas, un sistema de desintegración de residuos y el acceso de alta seguridad que ya he nombrado arriba.
Después de comer tuvimos que ir una hora a la clase que le tocase al correspondant correspondiente (valga la redundancia). A mí me tocó asistir a ODP (Option Découverte Professionnelle). Es una asignatura relacionada con el trabajo: estudian distintos oficios y sus características, y cada evaluación trabajan en una tienda distinta.
Una cosa por la que se ve que Francia está más adelantada que España es los ordenadores. Todos los alumnos (creo que de la ESO) tienen un portátil (que, además, no estaba mal) en el que no sólo guardan los deberes, sino que utilizan para trabajar en las clases. Aunque también utilizan cuadernos, por ejemplo para Matemáticas (un tema en el que van también avanzados: mientras que aquí se da Trigonometría en 4º, allí es en 3º).
Cuando terminó la clase, fuimos a dar una vuelta para ver las instalaciones del colegio, y después los españoles cogimos un autobús que nos llevó a ver la iglesia de Santa Quiteria, de estilo románico-gótico. En principio, íbamos con visita guiada, pero por una confusión fuimos a las 15:30, mientras que la visita se había organizado para las 14:30.

Después nos dejaron sueltos por el centro del pueblo para verlo. Nuestro profesor de francés tuvo un problema y no pudo venir con nosotros, así que aprovechamos que estábamos todos juntos para hacerle un regalo: una botella de Armagnac y un libro sobre ídem. Yo además me compré una lata de paté al Armagnac (lo había probado ya en la cena del día anterior, y puedo asegurar que está muy bueno). También fuimos al parque, donde había una escultura muy curiosa:

Luego nos llevaron al colegio de vuelta, donde nos recogieron las familias. Después recogimos a Jonathan en su entrenamiento de baloncesto, y, tras un rato con el ordenador, cenamos y nos fuimos a dormir.

mar 17 2010

En Francia!

Bueno, pues ya estoy en Francia, con una famille muy maja (me han comprado tarta) y en el centro exacto de la ciudad. Seria como vivir en la plaza del Pilar en Zaragoza.

Bueno, tampoco tengo ganas de contar mucho poraue con el teclqdo aue tengo; si no ,iro y escribo de for,q nor,ql 8co,o si tuvierq teclqdo espqmol9; sqlen cosqs co,o estq:::

Bueno, mannana nos vamos a Pau, a ver qué tal :)


mar 16 2010

Intercambio con Francia

Mañana a las 9:30, 18 de mi colegio y yo nos vamos a Francia, concretamente a Aire-sur-l’Adour, de intercambio.

Estaremos allí hasta el lunes, mientras visitamos algunas ciudades cercanas o estamos con nuestros correspondants en el pueblo o en clase.
Mi francés, Mickael, parece bastante simpático, pero mañana se despejarán las dudas. Además, tiene Internet en casa, así que tal vez ponga alguna entrada con mis impresiones :)
À +!