Libros | Cosas en General
oct 17 2011

Avances en procesadores de textos: el bolígrafo

Hace dos o tres años leí un artículo, no recuerdo dónde, que decía algo así como que el canal empleado para transmitir un mensaje alteraba este último.

Me explico. Sócrates no escribió nada en vida (ni en muerte, se supone), ya que según él cada uno debía desarrollar sus propias ideas. Es decir, que la escritura “limitaba” al pensamiento. Nietzsche (creo que era él; corregidme si me equivoco) también tenía una opinión similar: poco después de que le regalaran su primera máquina de escribir, uno de sus lectores le dijo que notaba que su estilo se había vuelto más mecánico, y ya no tenía la misma ligereza que antes. Sí, el mensaje principal era el mismo, pero se perdían matices, del mismo modo en que una conversación telefónica carece de ese “algo” que tiene el hablar en persona.

Pues bien, yo también he experimentado lo mismo que estos dos filósofos; no en vano las cosas importantes (relatos, comentarios de texto…) siempre las he escrito instintivamente a mano, ya que el resultado final es mejor que si lo hiciera directamente a ordenador. Y todo esto, junto con el hecho de que el editor de WordPress vaya anormalmente lento en mi ordenador, me ha hecho decidirme a escribir a mano todos los posts en los que cuente algo con “chicha”. No creo que notéis una gran diferencia, pero yo sí que sentiré el texto un poco más propio.

Y, por otra parte, mejoraré mi caligrafía.

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ago 17 2011

Contact, de Carl Sagan

Hacía meses que no leía un libro de esos que no puedes cerrar hasta que llegas a la última página. Contact no sólo consigue eso, sino que además es profundo (algo que otros autores que logran mantener la tensión hasta el final no consiguen). Me ha enganchado tanto, que ayer superé por completo la pereza que da leer en inglés (me lo compré en USA) y acabé leyendo 250 páginas casi sin interrupción.
Se trata de una novela de ciencia ficción, sí, pero no es el típico relato de “Humanidad encuentra vida inteligente extraterrestre y…”: Sagan hace hincapié en muchos aspectos de este tema tan habitual en este género que normalmente se tratan muy por encima, si es que se llegan a considerar. Especialmente interesante me ha resultado la “batalla” entre Ciencia y religión que se da a lo largo de todo el libro: aunque la mayoría de ideas no me resultaban desconocidas, la forma en que se entrelazan me ha hecho pensar bastante (de hecho, esta noche únicamente he soñado con Contact).

No os voy a destripar más el libro, así que lo único que puedo decir es que lo recomiendo a todos aquellos que disfruten de la buena ciencia ficción. Y para los que no estén muy versados en el género, no os asustéis: el tiempo interno de la obra está situado en la década de los 90, y la trama es realista, por lo que no hay diferencias abismales con una novela de ficción habitual.

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may 5 2011

Consejos para leer por la calle

Ya que ha llegado el buen tiempo y el ángulo de incidencia de los rayos solares todavía no es muy pronunciado, me parece conveniente comentaros las muchas bondades de la útil afición de leer por la calle, así como daros algunas indicaciones para que aunéis lo mejor de vuestros paseos vespertinos con las obras más selectas en edición bolsillo.

Quizá hayáis intentado leer alguna vez mientras caminabais, o bien ya sois unos expertos en el tema y podéis recorrer kilómetros con El Quijote. O también podría ser que no os guste leer, en cuyo caso podéis entreteneros un rato aquí. En cualquier caso, no podéis negar que a una actividad tan saludable como lo es dar un un paseo de casa al trabajo le falta algo de emoción. En caso de que os guste ir mirando los escaparates, perfecto. Pero si conocéis de memoria la posición en la escala de Mohs de cada uno de los adoquines y podríais recorrer el trayecto con los ojos cerrados (habilidad muy útil para leer andando, todo hay que decirlo), o bien no os importan las últimas ofertas en patucos, ¡la lectura será vuestra nueva compañera de viaje!

Visto lo visto, seguro que ahora estáis deseando salir a la calle y devorar unos cuantos capítulos del primer folleto de  supermercado que encontréis. Pero, ¡atención! Yo no he dicho que vaya a ser sencillo. De hecho, para ilustrar los peligros de este deporte, me pondré a mí mismo como ejemplo:

Comienzos de julio de 2004. El joven Juan iba tranquilamente al cumpleaños de su primo pequeño y, ya que el trayecto era aburrido,  caminaba leyendo un libro. Sin embargo, todavía no había desarrollado la capacidad de leer andando sin chocarse. La consecuencia más visible de este hecho fue un chichón en su frente. La que menos, una ligera inclinación de un semáforo.

Evidentemente, si por aquel entonces hubiese dominado la técnica, mi volumen craneal no habría aumentado tan repentinamente. Por eso, pongo a disposición de todos los pequeños Juanes que hay por el mundo una serie de consejos que harán de la lectura en peregrinación una práctica menos peregrina.

  • Lo primero, y más importante, es el libro. Me parece bien que coleccionéis libros de canto gregoriano pero, como podréis comprender, no resulta viable llevar el facistol a cuestas. Así que haceos con un libro de bolsillo, a poder ser de tapa blanda y de un tamaño que permita guardarlo cómodamente en los bolsillos. Aunque es cierto que ésta es una práctica más apropiada para invierno, ya que se suele llevar abrigo (lo cual permite almacenar tres libros cómodamente), no suele haber ningún problema en llevar un ejemplar reducido en el bolsillo del pantalón. Lo ideal sería un pantalón con bolsillos en las rodillas, aunque son una prenda de ropa no muy común en comparación con los vaqueros.
  • A continuación, la técnica: si estoy escribiendo esto, es porque hay que modificar ligeramente la postura del cuerpo para poder leer y no estamparse contra el primer viandante inocente que no veamos. En realidad, resulta muy sencillo: el tronco ha de estar completamente vertical (como lo estaría si anduvieseis con normalidad; no hace falta ser un Ent), al igual que el cuello. Nada de inclinar el cuello hacia abajo, pues entonces estaríais mirándoos a los pies y eso aumenta drásticamente las posibilidades de que tengáis una charla brusca con el pobre viandante de marras. Lo que hay que hacer es elevar los brazos y mantener el libro a la altura de la cara, como si quisierais que nadie os viese mascando chicle. Lógicamente,el libro no debería taparos los ojos, porque si no estamos en las mismas. Mejor dejar la parte de arriba del libro cerca de la punta de la nariz, y no moverla mucho (el borde del libro; con la nariz podéis haceros un nudo si queréis). Esto os permitirá leer el libro cómodamente, permitiendo que vuestro cerebro os avise en cuanto vea aparecer un obstáculo en la zona superior del campo de visión.
  • Si ya os sabéis el camino, aprovechad los semáforos en rojo para leer con el cuello doblado, que si no se puede acabar cansando de estar todo el rato quieto. Para los vagos, recomiendo apoyarse en el propio semáforo, pero únicamente con el hombro a una altura prudencial y con las piernas cruzadas sin tocar el poste (esto impide que los posibles fluidos de la mascota del vecino hagan que vuestras perneras acaben descoloridas).
  • Además de por el abrigo, leer en los meses fríos tiene la ventaja de que la luz no daña demasiado la vista. Si leéis en ciudad, intentad ir por la acera en la que haya más sombra en ese momento, y leed únicamente por las zonas de sombra. De este modo vuestros ojos no sufrirán cuando paséis de una calle con una agradable penumbra a otra completamente iluminada (además, a esto se le añade un inconveniente del papel: es blanco, y el color blanco refleja. No llega a ese extremo, pero hay gente que se ha quedado ciega por esquiar sin gafas a causa del brillo de la nieve). Aunque personalmente no me gusta mucho la luz del sol, no estoy siendo prejuicioso: realmente hace pupa que tu agradable página mate se convierta en un flash de cámara de unos cuantos lúmenes de intensidad.
  • Finalmente, os recomiendo mirar a vuestro alrededor en busca de móviles (o no, véase la anécdota del semáforo) con los que podríais chocar: cada página o media ídem alzad la cabeza y escanead, que más vale prevenir que curar.

Y ahora que os he aleccionado convenientemente, esperad a que descienda el Sol y quemad unas cuantas neuronas y calorías con vuestra nueva habilidad adquirida (no hablemos ya de la imagen de persona interesante que infundiréis en el barrio), que el verano está próximo y no viene mal perder un poco de masa. Cerebral.

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ene 23 2011

Regalos de Reyes

Ayer comimos con mis tíos, los últimos que quedaban por intercambiarnos los regalos que los Reyes Magos habían dejado en nuestras respectivas casas. Y como ya no queda nadie más que tenga algo para mí, he aquí las cosas que me han traído este año:

  • Rubik’s 360: creado por el inventor del cubo de mismo nombre, es un rompecabezas que consiste en meter 6 bolitas de colores en sus respectivos compartimentos, lo que se logra haciendo girar unas esferas que hay en el interior. Parece muy adictivo y complicado, aunque aún no he intentado resolverlo.
    rubik360solved
  • Brujerías, Pies de Barro y Rechicero, de Terry Pratchett: tres libros de la saga del Mundodisco que aún no he leído. Son de relativa importancia en sus respectivas tramas (el conjunto de libros del Mundodisco consta de diversos hilos o historias con unos personajes determinados: magos, brujas, la Muerte, el capitán Sam Vimes…). Caerán pronto.
    libros terry pratchett
  • El amanecer de los conejitos suicidas: como adelanté el tercero de la saga, es un libro con dibujos de conejos muy majos suicidándose de las maneras más bestias posibles, con abundancia de cosas con filo y diversos mecanismos cuya única finalidad es acabar con la vida del pequeño mamífero. Lo recomiendo a todo el mundo que quiera pasar un buen rato. Como pone en la contraportada “No debería ser gracioso. De ninguna manera. Pero lo es”.
    conejitos suicidas 3
  • Galletas Speculoos: también me trajeron un paquete de estas increíbles galletas belgas. Si nunca las habéis probado, estáis de suerte, porque me parece que cada vez las están importando más a España. Están tan ricas, que en la Expo entré varias veces al pabellón de Bélgica sólo para comer la que daban en la entrada.
    speculoos
  • Una calculadora con post-its en su interior. Es de las sencillas, pero incluso puede hacer raíces cuadradas.
  • Robot builder’s Bonanza: según Society of Robots, un libro que se debe tener si se quiere hacer robots. De tamaño respetable, contiene toda la información necesaria para dominar el mundo hacer un T-800.
    robot builder's bonanza
  • Un bol y una taza de color negro, que permiten almacenar materia en estado sólido, líquido o gaseoso (esto último, si la densidad es mayor a la del aire).
  • La undécima temporada de Los Simpson, en DVD.
  • Unas baterías recargables con estación de cargado para los Wiimotes, que si no se gastan muchas pilas.
  • Y… ¡una Dremel para mi familia! En concreto, la Dremel 4000, el modelo superior de la gama: con 65 accesorios (lijas, sierras…), una empuñadura para trabajos delicados… y un póster para colgar en el salón :) El día que la pruebe, ya subiré alguna foto.
    dremel 4000

Se han portado bien este año :)

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dic 20 2010

IX Salón del Cómic

Como los 8 años anteriores, el fin de semana antes de Navidad se ha celebrado en la sala multiusos del Auditorio de Zaragoza el IX Salón del Cómic.

Este año, por primera vez, decidí apuntarme al concurso de cosplay: disfrazarse de personajes de cómic, manga o anime. Sencillamente, ha sido genial. Me hice un traje de Rorschach, el famoso personaje de Watchmen, obra maestra de Alan Moore. En principio, íbamos a ir 4 disfrazados de Watchmen, pero por diversos motivos acabamos disfrazándonos sólo dos, de Rorschach (el que aparece el primero) y Dr. Manhattan (el azul):

Hay que reconocer que mi disfraz resultó bastante sencillo, pues tuve la suerte de contar con casi todo el material. También tengo que admitir que la máscara, aunque parece que sea muy cómoda, reduce bastante la visión, especialmente si hay focos apuntándote.

Este año me he comprado varias cosas, a saber: un par de cómics de los conejitos suicidas, una camiseta de Darth Vader (punto friki: ni siquiera sale su cara, sólo el sintetizador de voz que lleva en el pecho), un peluche de Yoda, otro de Luigi, y varios pines.

Y ahora, lo que estabais esperando: ¡las fotos de Rorschach! (brevemente comentadas).

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sep 24 2010

Oda al Blue-Tack

¿Qué no merece el Blu-Tack, ese polímero pegajoso que todos empleamos para las más variadas tareas? Como agradecimiento, he aquí una oda compuesta al famoso moco azul:

Oh, fuerte adhesivo azul
Que todo limpias y pegas
Amparando  al buen gandul
Bien fuera en Alfas u Omegas

Gran sempiterno polímero
Hijo de doña Fortuna
De manejo esfuerzo efímero
Que aúna incluso la Luna

De barato coste y precio
Dondequiera omnipresente
Sin usar apero recio
No habrá imprudente accidente

Fénix en su larga historia
Pues al amasarlo aflora
Su función, aleatoria
Su elegancia, encantadora

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